(proceso de fusión, lanzamiento de un producto) o poner solución a un determinado problema (reflotar una empresa).
"A diferencia de un consultor, con un perfil más estratégico, el interim manager se involucra en la empresa para ejecutar la función concreta que se le ha asignado", detalló Granada. Por eso ha de reunir unas características especiales: El buen interim manager ha de ser una persona proactiva, resolutiva, experta en el tema para el que se contrata y habilitada para trabajar en entornos de alta presión, porque se la llama cuando hay problemas.
Los interim managers han de ser pues unas personas de una gran visión estratégica y que, sobretodo, sepan ejecutar; porque, en palabras de Granada, "este es el principal problema de las empresas: no saben solventar las dificultades". Por otra parte, han de contar con un factor de seguridad personal, "ya que seguramente no dispondrán de unos ingresos fijos al mes. Puede que estén cuatro meses sin trabajar", señaló el experto.